lunes, 14 de julio de 2008

Un corazón ciudadano

Fui invitada hace unos días a Sonora a participar a un encuentro que tiene como objetivo la defensa de un parque cuya importancia estriba en que dentro de él quedan aún ciento treinta y cinco árboles centenarios y que el crecimiento voraz de los fraccionadores de Hermosillo está a punto de talar para dar paso a un desarrollo inmobiliario.

Parecería inútil defender ciento treinta y cinco árboles enormes y hermosos, sobrevivientes a la depredación cotidiana a la que estamos acostumbrados en nuestro país. Parecería que no hacen diferencia entre un peor o mejor ambiente. Y sin embargo no es así. Es la fuerza de las pequeñas acciones cotidianas la que a la larga logrará que preservemos el planeta, sus diferentes hábitats y su frágil equilibrio.

Si cada mexicano mayor de doce años sembrara un árbol una vez al año y lo cuidara por el resto de su vida, tendríamos cincuenta millones de árboles nuevos y con la vida garantizada cada año. ¿De que sirve que los gobiernos siembren millones de árboles si despues nadie los cuidará ? El gobierno mexicano acaba de recibir un reconocimiento mundial por ser el cuarto país que más árboles sembró el año pasado ¿No debería premiarse también al país que menos árboles destruya y más árboles preserve a lo largo de los años. Sembrarlos no es suficiente.

La defensa de hoy tiene un enorme sentido, porque si no podemos conservar y luchar por lo que ya existe ¿cómo podremos defender lo que ni siquiera ha nacido? Los gobiernos, todos, están de paso. Los movimientos ciudadanos como el que hoy nos convoca, no. Estan aquí para quedarse, para lograr la diferencia entre un país que sabe a donde va ó un país sin rumbo, sin memoria.

El parque que hoy defienden sobrevivirá si tiene un corazón ciudadano velando por él a lo largo de los años. Cada parque, cada árbol, cada área natural protegida debería tener ese esfuerzo ciudadano junto. Los gobiernos a veces ven a esos movimientos como sus enemigos, cuando deberían verlos como sus mejores aliados y sus garantes de que cualquier obra que emprendan para proteger el ambiente va a sobrevivir porque tiene junto un movimiento ciudadano que estará ahí a largo plazo. Un corazón ciudadano que pasará de generación en generación y que no tendrá el corto aliento que tienen los gobiernos.

El esfuerzo y la lucha de hoy para salvar este espacio tiene sentido. Necesitamos actuar porque con la inmovilidad perdemos nuestra oportunidad histórica de construir un mundo mejor, un mundo que nos necesita.

Los gobiernos deben entender que no solo tenemos derecho a defender estos espacios, sino que somos indispensables para transformar una cultura de poca participación ciudadana que hoy más que nunca es urgente para lograr un mundo sustentable, sano justo,un mundo en el que se privilegie la vida de todas las especies que compartimos el planeta.

Un abrazo entrañable a todos los amigos de Sonora y mucho éxito en su trabajo y en su lucha. No sé si esta batalla la ganarán, pero el solo hecho de llevarla a cabo cambia las cosas y vale la pena.

3 comentarios:

Catalina Aguilar Mastretta dijo...

Tía,
Me encanta tenerte aquí. Bienvenida a la pretenciosamente llamada blogosfera.
Besos

Melba dijo...

felicitaciones Sra si todos tuvieramos su temple en esa lucha que casi siempre se queda en propositos entonces si salvariamos al planeta

Juan Mendoza dijo...

buenos días, me interesa contactarla ya que tengo un proyecto de re-forestación, mi correo juan.mendoza87@hotmail.com